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Este reportaje ha contado con el apoyo del Pulitzer Center for Crisis Reporting.

Belinda Cantu parecía perpleja. 

Los inspectores estatales la estaban cuestionando sobre el lugar donde tenía previsto alojar a los trabajadores agrícolas inmigrantes en la zona rural del oeste de Iowa. Los inspectores ya la habían visitado dos veces y Cantu no había subsanado algunos de los problemas detectados: faltaba un cabezal de la ducha, había una plaga de ratas y un inodoro no descarga completamente cuando se bajaba la cadena. Pero había un detalle que la dejaba perpleja. 

“Tiene que proporcionarles papel higiénico”, dijo un inspector.

En todo el país, los trabajadores agrícolas, que realizan los trabajos mundanos que sostienen las multimillonarias empresas agrícolas y alimentarias, a menudo soportan viviendas deficientes e insalubres. En este caso, sin embargo, la inspección había hecho su trabajo: Cuando los inspectores volvieron a visitar la empresa al año siguiente, Cantu había corregido todos los problemas, según los registros de la inspección estatal. Cantu no respondió a las múltiples peticiones de comentarios para este reportaje.

Pero esta inspección en Iowa es una excepción.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Iowa supervisa el alojamiento de los trabajadores agrícolas domésticos (otra agencia supervisa el alojamiento de los trabajadores agrícolas con visas de trabajo temporales). A pesar de la aprobación de las solicitudes de múltiples campos de trabajo cada año, incluyendo 18 en el 2021, la agencia sólo inspecciona las viviendas cuando recibe una queja, dijo un portavoz. No han realizado una inspección desde 2018, confirmó.

Un problema de depender de las denuncias es que los trabajadores agrícolas a menudo no informan de los problemas de vivienda a sus empleadores porque temen represalias y, en algunos casos, la deportación, dijeron defensores y expertos.

“Es una situación única en la que a menudo tu jefe y tu casero son la misma persona”, dijo Lorraine Gaynor, abogada de Iowa Legal Aid, refiriéndose a las condiciones de vida de muchos trabajadores agrícolas. “Si ponés un reclamo sobre la vivienda, puedes temer que eso tenga un efecto adverso en tu trabajo”, como que te asignen las peores tareas o te despidan.

La portavoz de la agencia no respondió a una pregunta sobre posibles deficiencias en las inspecciones basadas en denuncias.

En algunos casos, los trabajadores agrícolas se han visto forzados a vivir con las ventanas rotas, las puertas con filtraciones y los refrigeradores que no funcionan. Algunos viven hacinados en remolques. Las chinches de cama son una preocupación común. Una persona dijo al Centro de Los Derechos del Migrante, grupo de defensa con sede en México, que vivía en un “gallinero de hierro” con literas. 

Existe todo un aparato regulador, aplicado por el gobierno federal, para inspeccionar las viviendas de los trabajadores agrícolas que son parte del programa de trabajadores invitados H-2A. No existe un sistema similar para los trabajadores agrícolas migrantes o locales, lo que da lugar a un mosaico y, a menudo, a una escasa supervisión en los estados del Medio Oeste, según un estudio de Investigate Midwest sobre las normativas estatales.

No todos los trabajadores agrícolas migrantes o locales viven en viviendas proporcionadas por el empleador mientras trabajan – el tipo que debe ser inspeccionado –, pero muchos, especialmente en el Medio Oeste, lo hacen, según las encuestas federales.

Las diferencias entre los estados van desde la inexistencia de un sistema de inspección de viviendas de trabajadores agrícolas domésticos (Missouri) hasta múltiples inspecciones de la misma vivienda en el mismo año (Michigan and Illinois). 

“No todas las viviendas son horribles, pero hay muchas situaciones en las que ciertamente hay trabajadores que viven en viviendas precarias”, dijo Amy Liebman, directora de programas de la Red de Médicos Clínicos Migrantes, una organización nacional sin fines de lucro con sede en Austin, Texas. “Y hay algunas buenas razones para tener algún tipo de supervisión local, pero, en general, creo que eso conduce a discrepancias y diferencias”.

A pesar de las historias de noticias – incluyendo reportajes en profundidad en 2016 y 2019 por Investigate Midwest – y estudios en los últimos 60 años sobre las malas condiciones de vivienda, no ha habido un esfuerzo exitoso y concertado en todo el país para cambiarlas. 

“Durante décadas y décadas, la vivienda para muchos trabajadores agrícolas migrantes y estacionales no ha cambiado”, dijo Claudia Corwin, médica del personal de Salud Ocupacional de la Universidad de Iowa que también trabaja con Proteus, un centro de salud autorizado federalmente que brinda atención primaria a los trabajadores agrícolas migrantes y estacionales. “La vivienda es uno de los determinantes sociales fundamentales de la salud”.

En el corto plazo, si la vivienda no proporciona acceso a agua limpia, es difícil mantenerse hidratado, un objetivo importante para las personas que trabajan bajo el sol durante horas. 

Pero una vivienda insegura o insalubre también puede afectar a la salud de una persona a largo plazo. Por ejemplo, según Corwin, Proteus atiende a menudo a pacientes trabajadores agrícolas con hipertensión o diabetes mal controlada. Esto podría ser el resultado de no poder conservar alimentos más frescos y saludables debido a una mala refrigeración, un problema que los inspectores estatales han observado en todo el Medio Oeste, según las inspecciones que Investigate Midwest ha obtenido.

Muchos trabajadores agrícolas viven y trabajan legalmente en EE.UU. Algunos residen cerca de los campos en los que trabajan, y otros viajan desde Texas o Florida para las cosechas estacionales o los trabajos en el Medio Oeste. Otros visitan Estados Unidos con visados de invitados durante un periodo de tiempo determinado, normalmente unos meses, antes de regresar a su país de origen. La gran mayoría de estos trabajadores con visado H-2A proceden de México.

Tanto los trabajadores locales como los que poseen visas, que nominalmente gozan de más protecciones, han experimentado condiciones de vida insalubres.

Es difícil obtener datos sobre el número de casas en ruinas en las que viven los trabajadores agrícolas. Los estados tienen los registros, muchos de los cuales sólo están en papel. En los últimos cinco años, la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo (OSHA, por su sigla en inglés) sólo ha multado a unos 50 empleadores – una fracción del total de empleadores agrícolas – por infracciones relacionadas con los campos de trabajo temporal, según datos del gobierno.

Los trabajadores son un componente crucial en la cadena de suministro de alimentos, ya que realizan tareas que las máquinas no pueden hacer. Recogen y empacan frutas y verduras para garantizar la comodidad de los supermercados y tiendas de conveniencia. También trabajan, a través de contratistas laborales, para empresas agrícolas multimillonarias. 

Por ejemplo, en Illinois, los trabajadores inmigrantes deshojan el maíz, un paso fundamental para ayudar a empresas como Corteva y Bayer a desarrollar semillas de maíz que puedan producir mayores rendimientos para los agricultores. Las grandes empresas agrícolas a menudo siguen utilizando contratistas laborales que han sido acusados de abuso, Investigate Midwest descubrió en 2017. 

En Illinois, dos agencias comparten la responsabilidad de inspeccionar las viviendas de los trabajadores agrícolas, el Departamento de Salud Pública y el Departamento de Seguridad Laboral. La agencia de salud, que inspecciona las viviendas de los trabajadores migrantes y lo que poseen vida H-2A, tiene varias oficinas en todo el estado que sirven de sede para los inspectores. 

El estado inspecciona las viviendas antes de que lleguen los trabajadores. A continuación, para asegurarse de que se han solucionado los problemas detectados, vuelve a inspeccionar la vivienda en presencia de los trabajadores.

Recientemente, los inspectores de Illinois han encontrado viviendas con moho, plagas de roedores y duchas sin agua caliente, según muestran los registros de inspección obtenidos a través de una solicitud de registros públicos. 

En muchas de ellas ni siquiera tenían visible los contactos de emergencia requeridos por ley o los detectores de humo no tenían baterías. (Algunos propietarios de las viviendas inspeccionadas con los que Investigate Midwest habló dijeron que los trabajadores quitaban las pilas para poder cocinar).

La constante vigilancia en Illinois ha hecho que algunos empresarios se replanteen su enfoque de la vivienda.

Larry Trover, un agricultor del sur de Illinois que empleaba a trabajadores agrícolas para ayudar a cosechar tomates, decidió dejar de cultivar esta cosecha y centrarse por completo en la soja, que requiere menos dinero en mano de obra. Los inspectores estatales no encontraron infracciones en su explotación en los últimos cinco años. 

“Estos pequeños agricultores no les alcanza”, afirma. “Es hacerse grande o salirse. Nosotros optamos por irnos”.

Otro empleador, una agencia de trabajo temporal que pone en contacto a agricultores con contratistas laborales llamada Advance Services Inc, prefiere utilizar trabajadores inmigrantes porque las normas de alojamiento son más fáciles de cumplir que para los trabajadores H-2A, dijo Christy Sandall, directora administrativa de la empresa. 

Advance Services trabaja anualmente en entre seis y ocho estados, y los inspectores de Illinois han sancionado a la empresa por no colocar la señalización exigida. La empresa ha optado por alojar a los trabajadores en hoteles debido a la incoherencia de la normativa, explicó. 

“Las normas estatales son muy dispares”, afirma Sandall. “Depende de cada estado”.

Un trabajo, dos poblaciones

Las entrevistas realizadas por el gobierno a los trabajadores agrícolas locales y migrantes desde principios de los años noventa muestran un panorama de una población mayoritariamente asentada. En 1993, cerca de dos tercios declararon ser propietarios de su vivienda o alquilarla a alguien que no fuera su empleador. En 2020, la cifra era de cuatro de cada cinco. La mayoría vive a menos de una hora en automóvil del lugar de trabajo.

Existen diferencias regionales, según los datos de la encuesta. Un pequeño número de encuestados vivía en el Medio Oeste durante la encuesta más reciente, pero alrededor del 60% dijo que alquilaba o era propietario de su vivienda. En el resto del país, la cifra se situaba en torno al 80%.

Sin embargo, aunque en el Medio Oeste puede haber más migración que en otras regiones, el número de trabajadores agrícolas locales que viajan para trabajar ha disminuido con los años, dijo James Johnson, director de la División de Administración Ambiental, la agencia estatal del Departamento de Agricultura y Desarrollo Rural de Michigan que inspecciona las viviendas de los trabajadores agrícolas.

“Los migrantes tradicionales se trasladaron de Texas, Georgia y Florida a Michigan, y cada vez vemos menos de esos movimientos migratorios más tradicionales que en el pasado”, dijo Johnson, que ha estado regulando la industria del estado desde 1987.

Otra tendencia de los últimos 30 años es el aumento de la edad de los trabajadores locales. En 1993, la edad media de un trabajador agrícola era de unos 31 años. En 2020, era de unos 42 años. La mayoría tiene más de una década de vivir en Estados Unidos como mínimo.

Mientras los trabajadores agrícolas nacionales envejecían y se asentaban, los empresarios recurrieron a otra fuente de mano de obra: el visado H-2A. Desde 2006, el número de trabajadores que han trabajado en Estados Unidos a través de este programa ha aumentado más de un 350%. 

Los estados del Medio Oeste, que hace una década contaban sólo con unos pocos cientos de trabajadores H-2A, cuentan ahora con varios miles de ellos. Los agricultores de Michigan, por ejemplo, emplearon a unos 350 trabajadores con ese visado en 2012. Solo ocho años después, eran casi 10.000.

El gobierno federal obliga a inspeccionar las viviendas de los trabajadores H-2A. Exige que se cumplan ciertas normas, como que haya espacio suficiente para cada persona. Pero incluso así, la supervisión puede ser laxa. 

Por ejemplo, en 2018, un contratista laboral llamado Jorge Marín solicitó alojar a trabajadores H-2A en Kennett, Missouri. Dijo a los reguladores que los albergaría en dos casas, pero no dijo nada sobre una antigua cárcel del condado que había comprado recientemente. La cárcel había servido como casa encantada en la comunidad durante Halloween. 

Cuando una inspectora estatal llegó al pueblo, Marin le dijo que nadie se alojaría en la cárcel, informó Investigate Midwest. Se marchó sin inspeccionarla. Pero cuando llegaron los trabajadores, Marin los trasladó a la antigua cárcel. Los baños no tenían luz y las duchas estaban frías, según descubrieron los investigadores más tarde. 

Los defensores han señalado la falta de financiación como una de las razones por las que persisten los problemas con los alojamientos H-2A. Hasta hace poco, los estados tenían que procesar un número cada vez mayor de solicitudes de trabajadores mientras recibían la misma cantidad de fondos de subsidios. 

Entre 2006 y 2016, el número de trabajadores en el programa H-2A aumentó un 180%. El dinero de la subvención a los estados durante ese periodo solo se incrementó conforme a la inflación, de unos 12 a 14 millones de dólares.

Sin embargo, el gobierno federal ahora proporciona 7 millones de dólares adicionales que se dividen entre los estados para implementar sus programas, según documentos federales. Esto eleva la cifra total a unos 21 millones de dólares.

Viviendas de Iowa y Missouri sin inspección

Las autoridades en Iowa se enteraron por primera vez de los problemas en el edificio de Cantu, ubicado en la ciudad de Onawa, de 2.800 habitantes, en 2016, según los registros de inspección. Los inspectores descubrieron escasa o ninguna existencia de agua caliente, excremento de ratón en un dormitorio y colchones en el suelo.

El estado pidió a los propietarios, Belinda y Paul Cantu, que enviaran fotos de las reparaciones que debían hacerse, y les informó que volvería a inspeccionar el edificio al año siguiente antes de que llegaran los trabajadores.

En 2017, los inspectores confrontaron a Belinda por los problemas del edificio, según la transcripción. Pero los problemas se resolvieron en 2018, según los registros. 

Gaynor, la abogada de ayuda legal, dijo que la mayoría de las preocupaciones sobre la vivienda que ha escuchado provienen de trabajadores agrícolas migrantes, no de trabajadores H-2A. Ella atribuye esto a que el estado no realiza inspecciones en persona, previas a la ocupación, para las viviendas de los trabajadores migrantes.

“Cuando no hay un ser humano que vaya a inspeccionar el lugar antes de que lleguen los trabajadores, no existe el mismo nivel de seguridad de que todo esté como debe estar”, dijo. “Confiamos en que los administradores de viviendas de trabajadores realicen ellos mismos esa evaluación”.

“Puede que les interese falsear un poco la verdad para no tener que pagar las reparaciones”, añadió. “O puede que ni siquiera haya malicia. Quizá simplemente no entienden la normativa tan bien como lo haría un inspector y por eso creen que la cumplen, pero no es así”.

También sospecha, dijo, que no todos los alojamientos de trabajadores agrícolas fuera del programa H-2A están registrados en el estado. El número de empleadores que solicitan permisos estatales es bajo, dijo – sólo unos 20.

Es difícil obtener un número fiable oficial de trabajadores agrícolas, pero según el estado se estima que alrededor de 23.000 trabajadores agrícolas vivían en Iowa en 2021, dijo Gaynor. Alrededor del 40% son trabajadores agrícolas locales.

“Se insta a cualquier persona que tenga conocimiento de un campamento de migrantes, tal como se define en el Código 138 de Iowa, que esté operando sin un permiso, a que lo notifique a la División de Salud Pública del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Iowa”, dijo la portavoz de la agencia de salud de Iowa.

En Iowa, al menos existe la posibilidad de que los inspectores visiten las viviendas potencialmente problemáticas. Pero, en Missouri, ni siquiera hay eso: Ningún organismo estatal se encarga de autorizar las viviendas de los trabajadores agrícolas locales. 

Una ciudad de Missouri es un buen ejemplo de los tipos de vivienda disponibles para los trabajadores agrícolas migrantes, dijo Axel Fuentes, un defensor que trabaja con los trabajadores agrícolas, incluidos los trabajadores del sector cárnico.

Milan se encuentra cerca de la frontera entre Missouri y Iowa. Sin muchas opciones disponibles en la ciudad de 2.000 habitantes, muchos alquilan remolques, dijo Fuentes. 

“Los ves en condiciones deplorables, incluso algunos sin ventanas”, dijo en español, “pero aun así siguen alquilando a la gente”.

Dijo que sabe de ocho o nueve personas que viven en un apartamento de una habitación.

En Missouri, el Departamento de Educación Superior y Desarrollo de la Mano de Obra del estado inspecciona las viviendas de los trabajadores H-2A. Pero “no tiene autoridad legal para inspeccionar las viviendas de los trabajadores agrícolas domésticos”, dijo una portavoz de la agencia.

Algunos trabajadores migrantes viven en hoteles. Foto tomada el viernes 25 de noviembre de 2022. Foto de Darrell Hoemann/Investigate Midwest

Trabajadores agrícolas ocupan hoteles y residencias estudiantiles en Illinois

En los últimos años, algunos empresarios de Illinois han recurrido a viviendas en las que se alojan trabajadores no agrícolas, como hoteles y residencias de estudiantes. 

Ryan Prevo, de Young America Realty en Normal, dijo que alquila apartamentos a estudiantes universitarios durante el curso lectivo y a trabajadores migrantes en el verano.

“Nos alegramos por los trabajadores”, dijo. “Nos llenan algunas vacantes”.

En al menos un caso, la supervisión estatal empujó a un empleador a trasladar a los trabajadores a moteles.

J & S Agriculture emplea a trabajadores para desbrozar los campos de maíz y deshierbar los campos de soja. Los inspectores estatales han citado a la empresa por tener demasiados camastros en las habitaciones, cocinas y refrigeradores que no funcionan bien y un número insuficiente de mesas y sillas, según los registros estatales.

Pero ahora utiliza hoteles, dice Sonia Munoz, su operadora. Son mucho más fáciles de mantener que su propio alojamiento, dijo.

“Es mucho más fácil. Nunca he tenido ningún problema”, afirma Munoz. “Es más eficiente para mí y para los trabajadores. El conductor del autobús les lleva a hacer las compras, a lavar la ropa. Dejamos nuestras camionetas para que puedan desplazarse”.

Cada año, siete inspectores del Departamento de Salud Pública inspeccionan los 22 campamentos de trabajadores migrantes, una vez antes de la ocupación y otra a mitad de temporada. Mike Claffey, portavoz del Departamento de Salud Pública de Illinois, dijo en una declaración enviada por correo electrónico que las inspecciones que tienen lugar antes del día de apertura permiten a los operadores corregir las infracciones antes de que los trabajadores habiten las viviendas. 

“Los operadores de los campos de trabajo para migrantes saben que no se les concederá licencia para operar si tienen infracciones. Por este motivo, los operadores subsanan las infracciones sobre el terreno para asegurarse de obtener la licencia antes de la fecha prevista para la apertura del campamento”, explica Claffey.

Debido a que los inspectores son “muy agresivos a la hora de abordar/arreglar cualquier infracción”, el IDPH no ha emitido ninguna multa por alojamiento en los últimos años, dijo Claffey.

Rebecca Cisco, portavoz del Departamento de Seguridad Laboral de Illinois, dijo que la agencia quiere que los trabajadores presenten sus quejas al departamento o a las agencias federales de supervisión, como OSHA y el Departamento de Trabajo, si tienen una vivienda inadecuada.

“Hay que enfatizar que cualquier problema de vivienda después de que se completa la inspección debe ser reportada al Departamento”, dijo Cisco en un mensaje de correo electrónico. “El IDES anima a los trabajadores que puedan verse afectados por malas condiciones de alojamiento a que presenten sus quejas, para que puedan ser debidamente atendidas y solucionadas”.


Ubicación del centros de trabajo de trabajadores H-2A  2012-2020


Infracciones graves frente a menores en Michigan

En Michigan, los trabajadores migrantes y los trabajadores H-2A gozan de la misma supervisión en cuanto a la vivienda. Al igual que Illinois, Michigan inspecciona las viviendas de sus trabajadores agrícolas dos veces: una antes de ocuparlas y otra durante su ocupación. 

Un organismo distinto tramita la documentación que los empleadores presentan para los trabajadores H-2A. Siete empleados de la agencia de Johnson inspeccionan las viviendas a tiempo completo.

Mientras están en las instalaciones, los inspectores estatales buscan dos tipos de infracciones, dijo Johnson, el director de la división en Michigan. Hay infracciones menores, como mosquiteros rotos, y mayores, como cables expuestos, explicó. Si hay infracciones críticas, el Estado no concederá la licencia a la vivienda.

“No se puede ocupar la vivienda hasta que se subsane una infracción grave”, explicó.

Por ejemplo, a finales del año pasado, un inspector encontró que una casa tenía una terraza que probablemente colapsaría y con el cableado expuesto en el armario del calentador de agua. El inspector recomendó no dar la licencia a la casa, según los registros estatales.

Aunque la agencia estatal no puede multar a los empleadores por viviendas en mal estado, sí puede imponer multas si descubre empleadores que operen viviendas sin permiso.

Según Johnson, cada año llegan a Michigan unos 90.000 trabajadores locales y sus familias. De ellos, unos 27.000 viven en viviendas inspeccionadas por el Estado. Michigan tiene 38 cultivos diferentes que requieren una recolección manual y, debido a la variedad de temporadas de esos cultivos, los trabajadores vienen al estado todo el año, dijo.

“Las buenas viviendas atraen a los migrantes”, dijo Johnson. “Si tienes viviendas pésimas, no puedo imaginar por qué la gente querría venir a tu estado para trabajar”.

Galen Zavala Sherby contribuyó a este reportaje.

Cómo analizamos los datos

Se utilizaron datos de la Administración de Salud y Seguridad en el Trabajo para determinar el número de empresarios agrícolas que habían sido sancionados por infracciones relacionadas con los campamentos de trabajo temporal en los últimos cinco años. 

Filtramos los datos por código NAICS (Sistema Norteamericano de Clasificación Industrial). Utilizamos cuatro códigos para los trabajadores agrícolas que el Centro Nacional para la Salud de los Trabajadores Agrícolas (NCFH, por su sigla en inglés) ha identificado: 111 (producción de cultivos), 112 (cultivo de hortalizas y melones), 1151 (actividades de apoyo a la producción de cultivos, incluidos los contratistas de mano de obra agrícola) y 1152 (actividades de apoyo a la producción animal).

A partir de ahí, filtramos los datos por la norma infringida. En este caso, se trata de los “campamentos de trabajo temporal”, que se identifican por su número de norma, 1910.142.

La Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas, realizada por el Departamento de Trabajo de EE.UU., se utilizó para calcular las tendencias de trabajadores agrícolas migrantes y locales. No existe una encuesta gubernamental similar para los trabajadores con visados H-2A. 

El número de trabajadores entrevistados ha disminuido de forma continua desde 1989, la primera fecha de la que se dispone de datos. Ese año, la agencia entrevistó a más de 2.000 trabajadores, pero, en 2020, el número apenas superaba los 1.000.

Existen diferencias significativas en el número de trabajadores entrevistados en las seis regiones en las que la agencia realizó su encuesta (no incluye datos a nivel estatal, excepto para California). Por ejemplo, para los datos del 2020, sólo en California se entrevistó a 577 trabajadores agrícolas, frente a los 78 de los 12 estados del Medio Oeste.

Si bien se trata de una muestra pequeña para el Medio Oeste, el porcentaje de entrevistados que respondieron que eran propietarios de su vivienda o que la alquilaban a alguien que no fuera su empleador se mantuvo relativamente estable a lo largo de 30 años de recopilación de datos.

Para encontrar el número de trabajadores que no viven en viviendas proporcionadas por el empleador, utilizamos las respuestas que el gobierno había recogido a la pregunta, “Mientras usted está trabajando para el cultivador/contratista, ¿qué tipo de arreglo tiene para su vivienda?”. Combinamos el número de respuestas para “Yo (o un miembro de mi familia) soy propietario de la casa” y “Alquilo a un no-empleador/no-familiar” para llegar a las cifras utilizadas en este reportaje. 

Para obtener el aumento de las edades, calculamos la media de las edades declaradas por todos los encuestados entre 1993 y 2020.

Nota del editor: Investigate Midwest continúa investigando sobre las condiciones de  vivienda de los trabajadores agrícolas en el Medio Oeste y el resto del país. Como parte del proyecto, estamos solicitando registros de inspección en cada uno de los estado.

Si tienes consejos o ideas de cómo debemos cubrir las condiciones de las viviendas de los trabajadores agrícolas, escribe a nuestros reporteros sky.chadde@investigatemidwest.org, jhettinger@investigatemidwest.org

Traducido por Mónica Cordero 

Imagen superior: Iowa Department of Health and Human Services

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