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Este reportaje es parte de una iniciativa de colaboración entre el Centro de Reporte Investigativo del Medio Oeste y la Red USA TODAY y es apoyado por el Centro Pulitzer para el reporte de crisis.

En abril, a pesar de su fiebre, un trabajador de la industria de las empacadoras de carne continuó extrayendo los huesos del cuello de los cerdos en una planta de la compañía JBS en Iowa.

Dos semanas después, dio positivo a Covid-19. Pero mientras tanto, dijo, siguió marcando su entrada debido a un sistema de asistencia sancionador bastante común en las plantas : el sistema de puntos.

Según esta política, los trabajadores usualmente reciben un punto o varios por faltar un día al trabajo. Si acumulan suficientes puntos, son despedidos.

Durante unos meses, a principio de este año, a medida que aumentaba el número de casos, Tyson Foods suspendió su sistema de puntos, por su parte, Smithfield Foods dijo que ha interrumpido el suyo momentáneamente.

Sin embargo, el sistema de puntos ha permanecido en las plantas de las compañías Tyson y JBS a lo largo de la pandemia y ha seguido coaccionando a las personas con posibles síntomas de Covid-19 a presentarse a trabajar, dijeron empleados de las plantas, sus familiares, activistas e investigadores.

“La gente ahora tiene miedo de acumular puntos, y empiezan a ir a trabajar incluso cuando están enfermos”, dijo Alfredo, un operador de máquinas en una planta avícola de la compañía Tyson en Arkansas, a través de un intérprete. Alfredo, pidió ser identificado sólo por su nombre por miedo a represalias. 

 “Si ven que puedes caminar, te dicen que sigas trabajando”, continuó. “Si no puedes sostenerte de pie tú solo, te mandan a casa”.

Los voceros de las dos compañías procesadoras de carne más grandes del país dijeron que ellos exhortan a los trabajadores a quedarse en casa cuando están enfermos.

“Nuestra actual política de asistencia exhorta a nuestra gente a venir a trabajar cuando están sanos y les manda a quedarse en casa con remuneración si tienen síntomas de Covid-19, o han dado positivo al virus”, dijo el vocero de la compañía Tyson, Gary Mickelson. 

“Independientemente de nuestro reglamento, en ningún momento durante la pandemia hemos evaluado usar los puntos de asistencia en contra del personal por ausencias a causa de enfermedad documentada”, dijo la vocera de la compañía JBS, Nikki Richardson. 

[Vea también: El pollo barato, la carne de res tenía un costo. Cómo las procesadoras de carne estadounidenses crearon puntos de acceso móviles del coronavirus]

Aún así, el sistema de los puntos probablemente ha contribuido a la propagación del virus, dijo José Oliva, cofundador de la HEAL Food Alliance, una organización sin fines de lucro que organiza a los trabajadores de la industria alimentaria.

“Esto es probablemente uno de los principales propagadores del virus que hemos visto”, dijo. “Es absolutamente desastroso tener un sistema de puntos en medio de una pandemia”.

Los trabajadores de una planta de la compañía Tyson y de dos plantas de JBS dijeron que la única manera de quedarse en casa sin ser sancionados es si dan positivo a la enfermedad. Mientras tanto, deben presentarse a trabajar si están esperando los resultados de las pruebas, aseguraron.

Una vez que dio positivo, al trabajador de Iowa, de 50 años, se le permitió faltar sin acumular puntos, dijo. Solicitó el anonimato por temor a perder su trabajo.

La situación se complica cuando a muchos trabajadores se les dificulta obtener las pruebas de Covid-19, no se las hacen debido al costo, a los tiempos de espera y por el temor a ser blanco de las autoridades de inmigración, dijeron los trabajadores y sus defensores.

El sistema de puntos varía de una planta a otra

En la planta de JBS en Greeley, Colorado, donde unos 300 trabajadores han contraído el virus, los empleados pueden acumular seis puntos antes de ser despedidos, según un documento compartido por el comité local del sindicato United Food and Commercial Workers.

En una planta de JBS en Marshalltown, Iowa, son siete los puntos, mientras que, en una planta avícola de Tyson en Arkansas, donde cientos de trabajadores se han enfermado, son 14 puntos, según capturas de pantalla y fotos compartidas por los trabajadores de las empacadoras de carne en dichas empresas.

En la planta de la compañía Tyson, la política general de asistencia señala que "el visto bueno de las ausencias preestablecidas depende de las necesidades comerciales de la Compañía". Incluso si los trabajadores notifican al trabajo que faltarán un día, reciben un punto, según una copia de la política de asistencia.

(Lea el reglamento completo al final de este artículo).

Mickelson dijo que el documento no reflejaba con exactitud la política de asistencia de la compañía durante la pandemia, pues se ha exhortado a los trabajadores a que permanezcan en sus casas si están enfermos. 

La aplicación del sistema de puntos también dependerá del supervisor. Pueden modificar las reglas para los empleados con los que tienen una buena relación, dijeron los trabajadores.

Si bien, exigir a los empleados que usen mascarillas e instalar divisiones de plástico entre los trabajadores puede reducir la transmisión del virus, la enfermedad seguirá propagándose si las plantas no aíslan y ponen en cuarentena a los trabajadores enfermos, señaló Shelly Schwedhelm, directora ejecutiva de gestión de emergencias y biopreparación del Centro Médico de la Universidad de Nebraska.

Para frenar la propagación del virus, "desháganse del sistema de puntos y no disuadan a la gente de llamar para reportar si están enfermos", dijo.

Después de que el trabajador de la empacadora de carne de Iowa diera positivo, se quedó en casa durante dos semanas antes de volver a la planta.

Durante el día, saltaba en su sótano con la esperanza de fortalecer su cuerpo lo suficiente para luchar contra el virus, al tiempo que oraba entrecortadamente por teléfono con su pastor. Por la noche, caminaba él solo por su vecindario desierto, preocupado de no volver a despertarse si se quedaba dormido.

“La compañía nos obliga a volver al trabajo porque unos malditos cerdos tienen que morir. Pero no les importa la vida humana. Se preocupan más por los malditos cerdos que por la gente", dijo.

El nuevo sistema por la pandemia

Antes de la pandemia, la planta de JBS en Greeley permitía 7.5 puntos antes de hacer un despido. Ahora, son seis puntos, aseguró Kim Córdova, presidente del UFCW Local 7, el sindicato que representa a los 3,000 trabajadores de la planta.

"La política de asistencia se volvió aún más estricta", dijo.

Seis trabajadores murieron en la planta, convirtiéndola en uno de los brotes en plantas empacadoras de carnes con más mortalidad del país, según el monitoreo del Centro del Medio Oeste.

Los empleados enfermos sólo pueden revertir puntos en la planta Greeley si tienen una constancia médica y si llaman a una línea telefónica de asistencia que es en inglés, un problema para una población laboral que habla más de 38 idiomas, dijo Córdova.

Para eliminar los puntos de su expediente, los trabajadores deben presentar al sindicato capturas de pantalla de su historial de llamadas a la línea directa. Muchos trabajadores encuentran que es un proceso complicado, dijo Córdova.

"Les darán el punto, y luego el trabajador tiene que luchar para que se lo quiten", dijo. "Hacen que sea muy difícil llamar cuando están enfermos, de manera que ellos se ven obligados a venir al trabajo incluso si tienen síntomas".

Richardson, la portavoz de JBS, dijo que su nuevo sistema de puntos ahora es más tolerante, pues permite a los trabajadores faltar varios días seguidos. La empresa hizo un reajuste de los puntos de todos sus empleados, dejándolos a cero a finales de julio, dijo.

La compañía Tyson flexibilizó temporalmente su sistema de puntos en marzo, pero lo restauró en junio, incluso cuando el número de casos aumentó.

Tyson Fresh Meats plant in Waterloo, Ia., on Sept. 17, 2020.Photo by Kelly Wenzel for The Midwest Center for Investigative Reporting.

El momento en que la compañía Tyson tomó esta decisión no fue una coincidencia, aseveró Don Stull, un profesor de la Universidad de Kansas que ha investigado el campo del empacado de carne durante 35 años.

"A medida que la preocupación inicial centrada en la industria comenzó a disminuir, trataron de acercarse lo más posible a los niveles pre-pandémicos. Por lo que necesitaban el mayor número de trabajadores posible", dijo.

Mickelson, el portavoz de Tyson Foods, dijo que la aseveración de Stull es falsa.

Con pocas oportunidades

Las grandes plantas empacadoras de carne normalmente están en zonas rurales sin muchas oportunidades de empleo. Eso sitúa a los trabajadores en un dilema cuando se trata del sistema de puntos, dijeron los trabajadores y los defensores.

[Vea también: Plantas avícolas de Arkansas luchan contra el Covid-19. Los trabajadores hispanos enfrentan lo peor.]

Eric López, gerente de ventas de U.S. Cellular, dijo que su madre trabaja en la planta de JBS en Marshalltown. Una inmigrante mexicana sin educación formal que no habla inglés tiene pocos trabajos disponibles en Marshalltown aparte de la planta de carne de cerdo, dijo.

Ella sabe que las personas con síntomas han seguido presentándose a trabajar, dijo, y eso le ha provocado un colapso después que llega a casa del trabajo porque teme contraer el virus.

Durante décadas, la industria de la carne ha dependido de los trabajadores inmigrantes, de las minorías y de los pobres, un grupo demográfico que, según los activistas e investigadores, han explotado los ejecutivos, principalmente blancos, pertenecientes a este sector industrial. 

"Las empresas son manejadas por viejos blancos que ven a los trabajadores como una pieza de maquinaria", dijo Joe Henry, el director político de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos de Iowa, una organización hispana de derechos civiles. "Los ven como personas con diferente color de piel, que hablan otros idiomas y que pueden simplemente tratarlos como animales."

Ambas compañías, Tyson y JBS negaron rotundamente los señalamientos.

"Eso es completamente falso", dijo Richardson de JBS, cuya respuesta hizo eco de la de Tyson. "Hemos hecho todo lo posible para proteger y apoyar a nuestros empleados durante este difícil momento".

Frank Hernández, del Centro de Reporte Investigativo del Medio Oeste, contribuyó con este reportaje.

Traducido por Beatriz Oliva