Eliseo Affholter notó que un automóvil lo seguía, avanzando lentamente mientras caminaba por las calles de Milan, Missouri.
Caminar era su rutina para relajarse después del trabajo en una planta de Kraft Heinz, donde el 24 de febrero acababa de terminar un turno nocturno de 12 horas.
Mientras caminaba por East Grand Avenue, vio luces intermitentes y varios vehículos alineados detrás de un auto detenido, entre ellos patrullas, una SUV y una camioneta tipo pickup.
Cuando Affholter se acercó, levantó su teléfono para grabar.
Un agente se identificó como oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y le preguntó, en español, de qué país era ciudadano.
“De aquí”, respondió Affholter.
¿Tiene papeles? …¿Está aquí legalmente en los Estados Unidos?”, preguntó el agente, mientras otros dos permanecían cerca.

Dejó de grabar cuando un oficial le arrebató el teléfono.
Cuando preguntó por qué lo estaban deteniendo, dijo que un agente respondió en inglés:
“Tenemos derecho a asumir que usted es un extranjero ilegal.”
Ese mismo día, agentes federales de inmigración arrestaron a tres personas en Milan: dos hombres de Senegal y uno de Guatemala.

En el último año, la campaña de deportaciones del presidente Trump se ha adentrado profundamente en regiones agrícolas que dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante, incluidas redadas en granjas y plantas empacadoras de carne.
Milan, un pueblo del norte de Missouri de unos 1.800 habitantes, alberga una gran planta procesadora de cerdo de Smithfield Foods. La planta de Kraft Heinz, donde trabajaba Affholter, está a 33 millas al este, en Kirksville.
Pero los arrestos de febrero en Milan no ocurrieron dentro de la planta empacadora local; tuvieron lugar en carreteras cercanas y en zonas residenciales donde viven los trabajadores y se desplazan hacia y desde sus turnos de trabajo.
“Tal vez no llegan a la planta, pero están en la comunidad”, dijo Axel Fuentes, director ejecutivo de la Rural Community Workers Alliance, una organización que apoya a trabajadores inmigrantes y refugiados de la industria alimentaria en Missouri.

Inmigrantes sostienen un pueblo vital para la industria alimentaria. Trump recortó a cientos de su fuerza laboral.
Esta nota cuenta con el apoyo del Chicago Region Food Systems Fund. Read the story in English here. En Beardstown, Illinois, la pareja cubana había pasado el último año construyendo una vida de la que se sentían orgullosos. Llegaron a…
Cualquier expansión de la aplicación de las leyes migratorias en comunidades agrícolas pudo haber sido facilitada por una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en septiembre de 2025, que amplió el alcance de lo que los agentes pueden considerar “sospecha razonable”.
Las detenciones parecieron intensificarse después del fallo, que permitió a los agentes considerar una combinación de factores, incluidos la aparente raza o etnia, el idioma o acento, la ubicación y el tipo de trabajo, al realizar detenciones.
“Algunos dirían que la Corte Suprema, en efecto, alentó a ICE a incurrir en perfilamiento racial en la aplicación de las leyes migratorias”, dijo Kevin R. Johnson, profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de California, Davis. “La verdad es que creo que eso es correcto.”
Johnson señaló que estas prácticas han sido permitidas durante mucho tiempo bajo precedentes de la Corte Suprema. En una decisión de 1975, United States v. Brignoni-Ponce, la Corte determinó que los agentes migratorios no pueden detener a una persona basándose únicamente en la “apariencia mexicana”, pero pueden considerarla como uno de varios factores.
Affholter, de 36 años, es ciudadano estadounidense de ascendencia maya, nacido en Guatemala. Llegó a Estados Unidos a los 13 años y posteriormente fue adoptado por un hombre estadounidense blanco. Ha vivido en el país la mayor parte de su vida.
En un correo electrónico, un portavoz de ICE dijo que Affholter “interfirió deliberadamente” en una operación federal y “agredió verbalmente” a los agentes, lo que llevó a los oficiales a cuestionarlo sobre su estatus migratorio y a solicitarle identificación.
“Se siente como si yo fuera un animal, como si no valiera la pena”, dijo Affholter. “Como si no mereciera estar aquí… por el color de mi piel, por la lengua que hablo. Hablo español, inglés y maya.” Affholter se refería al mam, una lengua indígena maya hablada en las tierras altas del occidente de Guatemala y en el estado de Chiapas, México.
Residentes de Milan dijeron a Investigate Midwest que temen que la aplicación de las leyes migratorias se extienda de los lugares de trabajo a vecindarios y calles.
En los primeros meses de su presidencia, Trump envió agentes federales a granjas y operaciones agrícolas, lo que generó críticas incluso entre algunos de sus partidarios, quienes señalaron que estas acciones dificultaban la contratación de trabajadores indocumentados, que representan el 44% de todos los trabajadores agrícolas, según encuestas del gobierno de Estados Unidos.
Trump anunció una pausa temporal de las redadas en los sectores agrícola y de procesamiento de carne, pero luego revirtió la decisión.

Threat of ICE raids shadows every shift in Chicago’s food warehouses
This story is supported by funding from the Chicago Region Food Systems Fund. Each day before sunrise, David Huerta checks his rearview mirror for immigration enforcement agents as he drives through the dark to a warehouse in a southwest Chicago…
Para principios de febrero de 2026, más de 68.000 inmigrantes habían sido detenidos por ICE en todo el país, según el Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse. La mayoría fue arrestada por ICE y casi tres cuartas partes no tenían condenas penales; en muchos casos, solo infracciones menores como violaciones de tránsito.
Aunque no existe una directiva pública que confirme un cambio formal de estrategia, activistas y residentes dicen que los operativos se realizan cada vez más lejos de las plantas.
“Desde el año pasado, vemos tras comparecencias rutinarias en tribunales, como, por ejemplo, por infracciones de tránsito, donde luego las personas son transferidas a la custodia federal”, dijo Fuentes.
Una familia dividida y desplazada
Uno de los detenidos por ICE en Milan fue Victorino Martínez-Chávez, de 46 años, ciudadano guatemalteco, quien trabajaba en el turno de limpieza de la planta empacadora de carne de Smithfield, la mayor empleadora de la ciudad según datos laborales estatales.
En un correo electrónico, un portavoz de ICE dijo que Martínez-Chávez, quien ya había sido deportado, fue arrestado durante un operativo dirigido y que “se negó a obedecer órdenes legales de salir de su vehículo, poniendo en riesgo la seguridad de los oficiales y obligándolos a retirarlo del vehículo”. Añadió que había reingresado a Estados Unidos tras su deportación, lo cual constituye un delito grave.

El video del arresto grabado por Affholter, revisado por Investigate Midwest, muestra que la ventana del lado del conductor del vehículo de Martínez-Chávez estaba rota cuando los agentes de ICE abandonaron el lugar.
Otros dos hombres —Serigne Ciss, de 33 años, y Thierno Amar, de 33, ambos de Senegal— también fueron arrestados, según ICE. La agencia indicó que habían ingresado a Estados Unidos tras cruzar la “frontera de manera irregular” durante la administración de Biden.
Minutos antes de su arresto, Martínez-Chávez había dejado a su hija y a otros niños en la escuela.
En su casa, su esposa, quien pidió no ser identificada por temor a represalias, lo esperaba cuando recibió una llamada de su hijastra, quien le dijo que Martínez-Chávez había sido detenido.
“Empecé a llorar”, recordó la esposa, de 42 años. “¿Quién [va a cuidar] de mí ahorita?”

‘We want workers but we don’t want people’: Trump’s immigration raids will likely increase foreign workers in US, experts say
The Trump administration’s goal to expel millions of immigrants laboring in the food system will likely increase the foreign workforce in the U.S., experts said Thursday. The administration has said it wants U.S.-born workers to replace the immigrants who harvest…
Martínez-Chávez era el único sostén económico del hogar. Su esposa no trabaja fuera de casa y cuida a los tres hijos menores, incluido uno de apenas 18 meses. No habla inglés y tiene un dominio limitado del español; su lengua materna es el mam.
La esposa llegó a Estados Unidos hace tres años para reunirse con su marido, quien ya vivía en esa comunidad. Esa mañana, más allá del miedo, enfrentaba una incertidumbre inmediata: un salario pendiente y una semana de vacaciones que no sabía si serían respetados.
Días antes del arresto, la esposa de Martínez-Chávez supo que estaba embarazada. Aunque desea regresar a Guatemala para reunirse con su esposo, quien ya fue deportado, un error en el certificado de nacimiento de su bebé le ha impedido tramitar su pasaporte para salir del país, dejándola prácticamente atrapada.
Un lugar de trabajo bajo presión
En las últimas décadas, la industria cárnica se ha desplazado de los grandes centros urbanos hacia comunidades rurales más pequeñas, más cercanas a las zonas de producción ganadera, impulsada por plantas de mayor escala y cambios en la economía de la cadena de suministro. El acceso a la mano de obra sigue siendo clave en todos los casos.
Hay más de 7.000 plantas de procesamiento de carne, aves y productos de huevo en operación en todo el país, y más de una quinta parte de ellas se ubica en áreas rurales y no metropolitanas, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Missouri ocupa el puesto 14 entre los estados por número de plantas empacadoras de carne.
Este cambio ha dado nueva vida económica a muchos pueblos pequeños, incluido Milan.
La planta de Smithfield en Milan está clasificada como una instalación grande, con al menos 500 trabajadores, una fuerza laboral equivalente a más de una cuarta parte de los 1.859 habitantes del pueblo.
Casi la mitad de los residentes se identifican como hispanos y más de una cuarta parte nacieron fuera de Estados Unidos, una proporción más del doble que en todo el estado.A nivel nacional, casi la mitad de los trabajadores del procesamiento de carne nació fuera de Estados Unidos, según un informe de 2022 del American Immigration Council.

“La economía estadounidense, y en particular el sistema alimentario del país, depende por completo de diversas formas de inmigración, tanto legales como no legales”, dijo Elizabeth Cullen Dunn, profesora de geografía en la Universidad de Indiana, especializada en migración y trabajo.
Ella dijo que los operativos suelen diseñarse para ser visibles sin interrumpir la producción.
“No quieren cerrar las plantas empacadoras”, dijo. “Eso les costaría millones de dólares al día a las empresas.”
Aunque la planta de Smithfield no fue objeto de un operativo en febrero, los efectos de los arrestos en la zona se notaron al día siguiente.
Ray Atkinson, director de asuntos externos de Smithfield, dijo en un correo electrónico que “no hubo interrupciones en nuestras operaciones el martes y no hemos tenido problemas de personal”, en referencia al día de los arrestos de ICE.
Los trabajadores describieron otra realidad.
Cuatro empleados de la planta, que pidieron no ser identificados por temor a represalias, dijeron que el miércoles las operaciones comenzaron más tarde de lo habitual porque varios trabajadores del turno nocturno de limpieza no se presentaron. Algunos tenían miedo de salir de sus casas tras los arrestos, según los trabajadores.
La carga recayó en quienes sí se presentaron.
Un hombre de unos 50 años, que ha trabajado en la planta de Smithfield durante cerca de dos décadas, dijo que el ritmo de los movimientos repetitivos de las manos aumentó, elevando el riesgo de lesiones.
“Con el movimiento rápido puedes ocasionar un accidente, una cortadura o lastimar a un compañero… tenemos las manos en movimiento y estamos trabajando con cuchillos.”
Una mujer de unos 40 años dijo que, cuando hay menos trabajadores, es más difícil tomar descansos. Ella dijo que, normalmente, a los empleados se les permite ir al baño dos veces por turno.
Los trabajadores describieron una interrupción a corto plazo, pero la empresa ha advertido a sus inversionistas sobre la escasez de mano de obra a mayor escala, particularmente en zonas rurales donde se ubican algunas de sus operaciones.
En su informe anual más reciente, Smithfield señaló que una nueva legislación migratoria podría aumentar los costos de reclutamiento, capacitación y retención de empleados, así como los costos de cumplimiento relacionados con la verificación del estatus migratorio de los trabajadores, y podría generar escasez de personal. La compañía también indicó que una mayor aplicación de las leyes migratorias vigentes por parte de las autoridades gubernamentales podría afectar a parte de su fuerza laboral y a sus operaciones.
En las plantas avícolas, los trabajadores pueden procesar hasta 140 aves por minuto, dijo Navina Khanna, directora ejecutiva de HEAL Food Alliance, una coalición nacional que trabaja con empleados del sistema alimentario. En las plantas de procesamiento de cerdo, los trabajadores pueden repetir el mismo corte hasta 9.000 veces al día.
Los riesgos no son nuevos, pero pueden intensificarse cuando hay menos personal en la línea. Un estudio reciente del Departamento de Agricultura de Estados Unidos encontró que el 81% de los trabajadores del procesamiento de aves y el 46% de los del procesamiento de cerdo enfrentan un mayor riesgo de trastornos musculoesqueléticos, condiciones caracterizadas por dolor y limitaciones en la movilidad y la destreza que pueden afectar la capacidad de una persona para trabajar y participar en la vida diaria.
Las preocupaciones sobre las condiciones laborales en plantas empacadoras han surgido en otras partes del país. En marzo, en una planta de carne de res de JBS en Greeley, Colorado, trabajadores se declararon en huelga, citando condiciones inseguras, altas velocidades de la línea y descansos limitados, según The Associated Press.
Con menos trabajadores en la línea, hay menos supervisión para garantizar “algún tipo de seguridad”, lo que obliga a los empleados a trabajar “más rápido” y por “más tiempo”, dijo Khanna, y agregó que la combinación de escasez de personal y el aumento de la velocidad de las líneas está haciendo que las condiciones sean “más peligrosas” para los trabajadores.
Efectos económicos en un pueblo rural
En muchas comunidades rurales, los trabajadores inmigrantes no solo forman parte de la fuerza laboral, sino que también representan una fuente clave de estabilidad económica. Las investigaciones muestran que aportan más en impuestos de lo que reciben en beneficios públicos y ayudan a compensar la disminución de la población, una tendencia que se ha vuelto especialmente importante en los pequeños pueblos del Medio Oeste.
En un testimonio ante el Congreso en 2023, David Bier, del Cato Institute, una organización de investigación en políticas públicas con sede en Washington, dijo que los inmigrantes “generan, en términos ajustados por la inflación, cerca de $1 billón en impuestos estatales, locales y federales. Esto es casi $300.000 millones más de lo que reciben en beneficios del gobierno”.
El centro de Milan se organiza en torno a la corte. En las cuatro cuadras que la rodean, al menos un negocio en cada esquina está vinculado a la comunidad latina del municipio.

Dijo que la caída de las ventas comenzó en 2025 y que esto ha obligado a reducir el inventario. Antes, viajaba a Kansas cuatro o cinco veces al mes para reabastecerse de productos. Ahora va dos veces y, a veces, solo una.
En otra tienda del centro de Milan, los servicios de envío de dinero han caído aproximadamente a la mitad. La dueña dijo que ahora tiene cerca del 15% de los productos que solía ofrecer.
“No se puede empezar a detener y deportar a personas, sembrar miedo y empujar a la gente a autodeportarse, cuando representan cerca del 20% de la fuerza laboral, sin esperar impactos negativos importantes en la economía”, dijo Daniel Costa, director de investigación sobre leyes y políticas migratorias del Economic Policy Institute, un centro de análisis con sede en Washington.
El procesamiento de carne y aves emplea a unas 560.000 personas en todo el país, con una masa salarial combinada de $30.000 millones, lo que pone de relieve hasta qué punto las economías locales dependen de esta industria, según el Economic Policy Institute.
Los efectos económicos van más allá de la rutina diaria y de los negocios locales.
Otra mujer, que también pidió no ser identificada por su situación migratoria, dijo que el miedo ha transformado incluso los aspectos más cotidianos de la vida de su familia.
Evita ir a Walmart los fines de semana, dijo, porque la tienda más cercana está a 45 minutos en auto y teme ser detenida en el camino.
Ella tiene dos hijos, de 7 y 9 años. El menor es autista. Las salidas de fin de semana, que antes eran habituales, prácticamente han desaparecido. La familia solía ir a Pizza Hut, algo que los niños esperaban con ilusión.

Su hija mayor ha empezado a entender la situación.
“Ella dice que tiene la esperanza de que cuando sea grande, nos va a arreglar los papeles para no estar con miedo todo el tiempo”, dijo la mujer.
Affholter, el trabajador de Kraft Heinz detenido brevemente en Milan, ha vivido en Estados Unidos durante aproximadamente dos tercios de su vida. Pero la posibilidad de que lo pareno en la calle por su apariencia lo ha llevado a cuestionar su lugar en un país que considera suyo.
“Lo que estoy viviendo ahora no es lo normal. No puedo aceptar que esto sea normal”, dijo. “Porque no es esa la América que yo conozco.”
Al preguntarle a qué se refería, hizo una pausa.
“Que todos somos iguales”, dijo. “Que todos somos libres. No importan tus raíces, no importa tu color, no importa el lenguaje que hablas.”









